El mundo es un pañuelo y nada lo demuestra mejor que la Web. Gracias a ésta se han desvanecido la mayoría de las barreras de comunicación del pasado. Todas menos una: el lenguaje. Una página web puede visitarse desde cualquier lugar del mundo, pero no todos los visitantes pueden comprenderla.

¿Es usted webmaster, creador de páginas web o directivo de marketing encargado de la presencia de su empresa en la Red? Si es así, comprenderá las oportunidades que ofrece la Web para el comercio internacional. Se trata del único medio publicitario con el que puede lograr un alcance global instantáneo y, al menos en primera instancia, sin costes adicionales. De todos modos, para comunicarse realmente con el público es necesario dirigirse a él en su idioma.

¿TRADUCIR O NO TRADUCIR?: ESA ES LA CUESTIÓN

Es cuatro veces más probable que los usuarios de Internet realicen compras a través de un sitio web que está escrito en el idioma del cliente (www.idc.com).

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No hace tanto tiempo, la mayoría del material publicado en Internet era creado por y para un grupo selecto de académicos y tecnólogos para los que el inglés era su primera o segunda lengua. Internet nunca había tenido tanto público como tiene hoy día la Web.

Mientras tanto, la Web ha pasado de contener principalmente material técnico y de investigación a contener material de ocio, marketing e información en general destinado a un tipo de público más amplio. Para que sea eficaz, este nuevo contenido debe presentarse al lector en su lengua materna.

Sólo los estadounidenses insisten en que los hablantes de otras lenguas descifren o disfruten de una página web en inglés, pero estos no lo hacen ni lo harán. Si tiene la suerte de hablar otro idioma, póngase en su situación: dada la cantidad y calidad del material que hay en la Red hoy en día, ¿navegaría usted por páginas en otro idioma? Pues claro que no. Sería agotador.

La necesidad de traducir una página web debe surgir lógicamente a partir de las metas comerciales y de marketing previstas por la empresa que la creó. ¿Planea su empresa vender o vende ya sus productos en mercados internacionales? Si la respuesta es afirmativa, su página web traducida puede ayudarle a contar con presencia, crear sucursales, vender y respaldar sus productos en dichos mercados. Puede lograr la mayor parte de esto de un modo sorprendentemente rápido simplemente con traducir y adaptar su material original.

LA LABOR DEL TRADUCTOR

¿En qué consiste la traducción? La definimos como ‘el proceso de leer, comprender, interpretar, replantear y ofrecer un mensaje original -sin dejar de captar al mismo tiempo todo su efecto y delicadeza- a un público distinto en su lengua materna y en el contexto de su cultura vernácula’. Los mejores traductores aprecian las palabras, por supuesto, pero lo más importante es que aprecian la vida que ellas describen. Ponen en contacto a los autores de un mensaje con gente de otros lugares, con un público nuevo que no podría comprender el mensaje sin su ayuda.. Los traductores, en especial los de las páginas web, son especialistas con experiencia cuyo trabajo conlleva un reto diario. Todos nos hemos visto sorprendidos por los amplios y profundos conocimientos humanos que se encuentran en la Web. Imagínese que tuviera que traducirlos y no sólo hojearlos…

La responsabilidad básica del traductor consiste en ser fiel al texto original. Si consideramos la traducción como una forma de intercambiar mensajes entre culturas distintas, debemos considerar dos aspectos de su fidelidad al original: el modo en que se expresa el mensaje original en la lengua de destino y el modo en que lo recibe el público de destino. El traductor se encarga de ambas fases del proceso de comunicación. Internet es especialmente un punto de encuentro para grupos de personas que comprenderán un mismo mensaje de distinta forma en función de su entorno cultural.

CONCLUSIÓN

Vivimos en una comunidad global en la cual al toque de un botón alguien al otro lado del mundo puede ver sus productos y servicios. No deje que el idioma sea una barrera para aumentar su cuota de mercado. El inglés y el español son dos de los tres idiomas que más se hablan en el mundo entero (el chino mandarín es el tercero), sin duda su página web debería estar disponible en por lo menos estos dos idiomas para aprovechar este alcance global.

¿Es usted webmaster, creador de páginas web o directivo de marketing encargado de la presencia de su empresa en la Red? Si es así, comprenderá las oportunidades que ofrece la Web para el comercio internacional. Se trata del único medio publicitario con el que puede lograr un alcance global instantáneo y, al menos en primera instancia, sin costes adicionales. De todos modos, para comunicarse realmente con el público es necesario dirigirse a él en su idioma.

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