La llegada de Internet, pero sobre todo, de las redes sociales, han supuesto un giro sin retorno a los modos de comunicación tradicionales. Una innovación de la que sectores tan castizos como el toreo han sido conscientes y han querido aprovechar. Así, las páginas webs de empresas relacionadas con esta actividad se han multiplicado en los últimos años y hasta matadores internacionalmente conocidos están presentes activamente en redes sociales.

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Sin embargo, no siempre estas iniciativas se están desarrollando con éxito y hay quien, incluso, ya ha padecido una crisis de reputación online. De todos es sabido que los nombres propios son un gran reclamo ante el público que se encuentra en los nuevos medios sociales pero el desarrollo de una campaña de marketing en redes sociales debe hacerse con planificación, muchas horas de trabajo y , fundamentalmente, con honestidad.

El último ‘disgusto’ en este sentido se lo ha llevado Julián López ‘El Juli’. El que fuera niño prodigio del toreo está presente en una red social muy utilizada en nuestro país, como es Twitter (@eljuli), desde el año 2011. Una experiencia de la que queda constancia en sus casi 2.000 tuits enviados y en la comunidad de seguidores que ha registrado a lo largo de este tiempo.
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Aunque la cantidad real de seguidores con los que este torero cuenta ha quedado en entredicho en los últimos días. En concreto, aunque actualmente cuenta con cerca de 90.000 followers, una cantidad por la que muchas marcas y empresas aspiran, lo cierto es que según han apuntado varias informaciones ésta ha perdido más de 40.000 seguidores en unas cuantas horas.

¿El motivo de este baile de cifras? Es muy difícil llegar hasta la causa concreta. Desde elconfidencial.com apuntan que el 47% de los seguidores de El Juli son sospechosos, una denominación con la que tildan a las cuentas cuyo origen en su gran mayoría es ficticio y detrás de ellas no existe ninguna persona o lo que es lo mismo: que los responsables de esa cuenta han comprado seguidores.

Una tendencia que por cierto, lejos de decrecer se encuentra en aumento. Desde la agencia responsable de los asuntos de comunicación del torero plantean que la causa de este baile de cifras se debe a un ataque mediante ‘bot’ a la cuenta del torero. Pero al margen de las causas del fenómeno, resulta de interés pararse a analizar este tipo de crisis de reputación, pues las mismas funcionan como claros ejemplos de lo que se debe hacer y de lo que se debe obviar en una estrategia de comunicación 2.0.

Por el momento, la cuenta de El Juli permanece bloqueada parece, que hasta que escampe el temporal. El tiempo dirá si se trataba de un ataque externo o de una práctica legalmente posible pero éticamente cuestionable. Lo que sí tenemos claro, como agencia de social media, es que para evitar este tipo de crisis de reputación online la estrategia a seguir para aquellas empresas que han decidido renovar su modelo de comunicación debe ser sólida, estar guiada por profesionales con experiencia al respecto y planificada hasta sus últimas consecuencias.