Sin ninguna excepción, el objetivo de todo aquel que ponga en marcha algún tipo de estrategia de marketing online es rentabilizar su inversión. O dicho de otro modo, que lo que se gaste en el conjunto de acciones promocionales y publicitarias sea compensado con un aumento de las ventas de sus productos o servicios. Nuestro objetivo, como agencia de marketing online, es el mismo para con nuestros clientes.

Obviamente, todo empresario o emprendedor confía en que los beneficios conseguidos con este aumento de ventas o contrataciones sea mayor que lo gastado en las acciones de marketing. A esto se le conoce como ROI, acrónimo de Retorno de la Inversión.

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¿Cómo se calcula el ROI?

En apariencia, la fórmula de cálculo del ROI es bastante sencilla:

 ROI = (beneficio – coste inversión) / coste inversión

Es decir, al beneficio que hemos obtenido a partir de una determinada inversión le restamos el coste de la misma. A continuación, se divide este resultado por la inversión y la cifra obtenida es el ROI        .

Si dicha cifra, o ROI, es positiva significa que la acción de marketing está siendo, en mayor o menor grado, rentable. Mientras que si sale un número negativo, quiere decir que estamos gastando más que lo que obtenemos, por lo que tendremos que poner fin a la campaña tal como la estamos planteando o, al menos, rectificarla.

Algunos expertos recomiendan multiplicar el resultado del ROI por 100 para expresarlo en porcentaje, aunque ello no supone ningún cambio significativo en la interpretación de los resultados.

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Pero no es tan fácil en realidad…

Aunque el ROI se base en una fórmula sencilla, eso no significa que lo sea su cálculo. Para realizarlo correctamente, lo primero que tenemos que hacer es contemplar todos los gastos de campaña, tanto directos como indirectos. No se trata de contabilizar únicamente los gastos directos ocasionados en, por ejemplo, poner en marcha un blog corporativo o hacer promoción en las redes. También hay que calcular otras cuestiones, como por ejemplo: las horas de trabajo del personal de nuestra propia empresa implicado en estas tareas de marketing on line o las remuneraciones a terceros, en el caso de que hayamos externalizado el trabajo íntegramente o en parte.

Si los costes no son fáciles de calcular, muchas veces ocurre lo mismo con los  beneficios obtenidos directamente con la campaña. No siempre son tan claramente cuantificables como constatar que se ha conseguido aumentar las ventas en un 15%, por ejemplo. Muchas veces los beneficios son de carácter más intangible, en forma de fidelización de clientes o mejora de la imagen de marca.

El long-tail mucho más que un nuevo concepto de marketing

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