Eres emprendedor, te hierve la sangre con una idea, la financiación te quita la razón y la realidad que te devuelve lo que ves a tu alrededor para la que tienes una solución envidiable, te la devuelve aumentada ¿Qué hacer? Nada, nada más cierto que que la respuesta la tienes tú.

En estas líneas, me propongo llamarte la atención sobre algunos detalles extraordinariamente subjetivos que te pueden inspirar. Inspirar para dar el salto para hacer de esa idea algo tangible. Vamos con ello uno a uno, oye.

La idea no lo es todo. Un emprendedor fascinado con su ‘monotema’, con la idea de la solución en la que basará su negocio, corre el riesgo -por otra parte lógico- de cerrarse sólo al concepto que lo arrastra.

Sin embargo, tan importante como la idea, es cómo llevarla a la práctica, cómo ejecutarla, con qué medios, de qué forma, en qué plazos… Algunos proyectos son más fáciles de ejecutar que otros. Pensar en los medios es pensar en la línea adecuada ¿Un ejemplo? no es lo mismo la financiación técnica para desarrollar un nuevo modelo de ingeniería, que un proyecto en clave start up en la Red, con los social media, con el marketing online como medio de ejecución y promoción.

Maduración. Los proyectos de los emprendedores tienen mucho que ver con el vino, como aquél, maduran con el tiempo. Y éso incluye equivocarse, desarrollar acciones que pueden no ser tan convenientes como parecen sobre el papel o, simplemente, sí, meter la pata. Tal vez por éso es importante madurar la idea, si se quiere, lo suficiente, buscar apoyo en un entorno cualificado que evalúe externamente la viablidad de la idea o de los procedimientos que requiere. Incluso, buscar ayuda con el marketing online, en los social media que son una referencia personal para modular, moderar, o centrar el tema.

Genialidad. Decía el inventor de Menlo Park, Edison, que la genialidad o todo lo que se le parezca, es un 99% sudor y un 1% inspiración, y es cierto, no esperes ni ser el descubridor del fuego, ni que nadie crea en tu fe, en tu idea, en tus pronósticos.

Si de verdad eres emprendedor, sabes lo que te toca, hacer procesión con tu idea y llevarla de iglesia en iglesia (entes financieros) o de altar en altar (apoyos de otro tipo), para conseguir que haya devoción (éxito).

Lo mismo, tal vez tu afianzamiento en las redes sociales, en los social media, tu contacto con gente como tú, te abra caminos. Los emprendedores suelen ser, suelen ser, muy empáticos, como lo son las buenas tribus de maravillosos iluminados (sin sarcasmo, es así como lo siento aunque no debería utilizar estas palabras, lo sé). Suda tu idea, que los genios, para las lámparas y para que las froten.

-¿Tirar la casa por la ventana? Bueno, hay un riesgo, el de comprometerse con la idea y de poner todos los medios al servicio de ella. Riesgos los hay y un emprendedor debe asumirlos.

Pero, si te fijas bien, verás que a un nivel diferente, los riesgos siempre existen en una actividad económica, en una relación laboral. Pero, en la emprendiduría de lo que se trata es de tener riesgos calculados, medir y medir lo que se hace y hasta dónde se hace. Esa es parte de la metodología. Y si no, ahí tienes los casos del mismo posicionamiento web que maneja Google, que puede desaparecer si surge otra genialidad análoga que le haga perder todo lo ganado. A lo mejor es tu caso…

Si tu idea te empuja, da el salto.

Enlace a la localización de la fotografía sugerida: http://www.flickr.com/photos/86979666@N00/7623744678/