La presencia relevante de una página web en Internet tiene un concepto clave, una palabra, SEO, que es mucho más que coleccionar palabras clave para hacerlas visibles a Google. Las técnicas SEO se orientan a seguir los pálpitos de la Red, a seguir y perseguir sus novedades, a hacerlas propias y a destacarlas, pero también a seducir en las redes sociales. SEO o no SEO, esa no es la cuestión. Para una empresa, decir no a los beneficios de las técnicas SEO puede salirle muy caro. SEO sí, siempre.

Seo es una palabra muy popular en Internet, tan popular que resulta muy frecuente verla en el flujo de términos que aparecen destacados en la Red. SEO en realidad es el acrónimo de Search Engine Optimization, que viene a significar algo así como posicionamiento en buscadores o posición en la web.

El posicionamiento web está dirigido por un conjunto de técnicas y tareas que buscan, por encima de todo, colocar un portal de Internet en buena posición para ser encontrado fácilmente por los internautas que pueden ser el objetivo comercial de la misma web. Las técnicas SEO son bastante amplias y se aplican a la elaboración de modelos de programación web orientados, al diseño de la estructura de las webs y a los contenidos, también orientados a un fin.

En la pléyade de páginas, blogs, perfiles sociales o grandes portales corporativos que ‘habitan’ Internet, cualquier proyecto que busque figurar y captar la atención está condenado a perderse si no recibe una ayuda para mejorar y optimizar su visibilidad.

Porque se trata de éso, de emplear técnicas para estructurar el contenido de una web, completarla con términos que puedan localizarse fácilmente y enlazar su funcionalidad de forma que la página represente un referente en la búsqueda particular de su contenido y aparezca dentro de una determinada categoría en los primeros lugares de los buscadores más importantes, fundamentalmente Google, pero también Bing o Yahoo.

Aunque todo dependerá del país o territorios en los que la web ha de ganar visibilidad, porque los usuarios tienen sus preferencias y el técnico que opera bajo las condiciones SEO está obligado a seguir siempre sus pautas.

Las actividades de optimización SEO son más necesarias en unos sectores donde la competencia por aparecer en los primeros puestos de determinadas palabras clave es precisamente éso, la clave. Esto es especialmente evidente para los portales de venta online y en sectores de distribución comercial en los que las palabras de referencia (keywords) que se utilizan para destacarlos son muy parecidas cuando no idénticas.

El trabajo SEO, en esos casos, se vuelve muy exigente, a la altura de las circunstancias, muy constante y muy sensible a todas las variables que día a día pueden influir en la categorización de las keywords.

En la práctica, la optimización SEO supone un conjunto inacabable de tareas que van desde crear textos con palabras claves pertinentes para la búsqueda de Google y de otros buscadores, crear referencias en portales que sigan el mismo tema central de la web promovida, así como en foros y en otros ámbitos relevantes.

Pero también componer títulos adecuados, huir de las presentaciones en lenguajes como JavaScript o Flash que no son visibles y, sobre todo, por encima de todo, estar presentes en las redes sociales.

Las técnicas de posicionamiento SEO han ido derivando en los últimos tiempos hacia lo que algunos llaman el ‘SEO social’, que se puede definir como una transformación muy importante en la forma en la que Google, el principal motor de búsqueda rastrea y privilegia ahora a las páginas web. Para Google, la actividad y ‘vitalidad’ que demuestran las webs en las redes sociales, con aportaciones de contenidos relevantes, marca su importancia. Los técnicos SEO tienen soluciones también para seguir ese nuevo paso de Google. No hay alternativa para las empresas que quieran tener presencia y mucho más que busquen comerciar en Internet.

La cuestión no es SEO sí o SEO no. Para destacar, SEO siempre.

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