Saturación de muchas maneras, por las horas trabajadas, que tal como está el patio ya debe formar del modus vivendi del profesional; saturación por exceso de información, saturación por excesiva atención a todas las oportunidades de negocio, saturación por las obligaciones profesionales. Y, todo, cuando las dimensiones de la pyme hacen poco creíble la opción de delegar.

De todas ellas vamos a hablar. Y de soluciones en la línea de aquella ocurrente simpleza  de un humorista argentino que decía más o menos que para salir de un callejón sin salida sólo has de volver por donde has entrado. Con sentido común.

Por saturación, se entiende toda condición en la que hemos sobrepasado un límite, en la empresa, físico o psíquico, o una combinación de ambas. Así, las soluciones estarán del lado de no llegar a ese límite, en tener recursos para evitarlo, que no ignorarlo ¡ojo!

Exceso de información. Tener al día un proyecto de marketing online con el que lanzar productos y servicios propios nos puede llevar a saturarnos y a lastrarnos con el efecto nocivo del bloqueo.

Mantener los social media al día puede ser también titánico, si mantenemos un negocio virtual, una tienda online, por ejemplo ¿La solución? Utilizar medios que podríamos llamar multiplicadores, aplicaciones como la del Hootsuite y otras para interactuar con todos los social media de nuestra red y tenerlo todo controlado como lo hacen, sin ir más lejos, muchas empresas de marketing de Madrid.

También buscar la información que necesitamos a partir de servicios sindicados RSS cuidadosamente elegidos, sustituyéndolos por otros nuevos, pero nunca por más. Un plan de trabajo diario rígido con tiempos muertos sin asignación de trabajo para asumir las exigencias más urgentes. La idea es comer sólo lo que podemos echarnos a la boca, como decía la abuela.

Miríada de oportunidades de negocio. ¿Qué emprendedor no saltará para atrapar la liebre de una oportunidad de negocio al verla dar el primer salto? Bueno, la idea es autoevaluar las consecuencias de esa acción en caliente y lo que significará en nuestra carga de tareas.

Una oportunidad de negocio sin una fórmula realista para desarrollarla de manera eficiente caerá por su propio peso. Una opción puede ser tomar esa oportunidad, pero externalizar el trabajo con otra empresa de servicios y asumir el control de la coordinación con el nuevo cliente. Fórmulas imaginativas para la gestión hay muchas para llevarlas a cabo sin saturarnos.

Saturación de obligaciones profesionales. Un emprendedor, el titular de una microempresa, es su relaciones públicas, su cabeza pensante y el alma de mucho de lo que ha de funcionar y hacerse bien, desde el posicionamiento web hasta la recogida selectiva de materiales reciclables. Pero también una persona con derecho a vivir una vida normal ajena a la emprendiduría.

Antes que llegar a todo y alcanzar bien poco, o un poco de todo que es bien poco; echemos balones fuera sobre tareas que pueden efectuarse con reuniones online multilaterales o con un humilde chat.  Ninguna labor profesional, por ilusionante que sea, merece tanto la pena como para dejarnos donde nos puede abandonar la saturación más enquistada.

Saber decir no, saber cuándo decir no y saber por qué decir que no es tomar consciencia del problema de la saturación y actuar para evitar que juegue con nuestras expectativas. ¿Eres consciente de ello?