Si Winston Smith (“prota” involuntario de 1984) levantara la cabeza, se toparía con que su “querido” Gran Hermano ahora responde al nombre de Google, amasa millones y sale de parranda con nuestra intimidad cada vez que lo usamos para investigar en internet. Este Skynet (ahora con alusiones a Terminator) cualquier día se nos amotinará; pero, por ahora, nos mantiene en la mina picando para endosarle millones al propietario de Google.

Sin embargo, al buscador empiezan a coserlo a demandas. Así, Facua presentó en 2010 ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional una denuncia contra Google para que se investigara si la multinacional había incurrido en una infracción del Código Penal al espiar a los usuarios de redes wi-fi durante la toma de datos de su servicio ‘Street View’.

Asimismo, se consideró que con los datos captados por este buscador a través de su flota de coches de ‘Street View’, la multinacional podría llegar a identificar una determinada red, el nombre del usuario de la misma y su dirección, además de acceder a su histórico de navegación.

Hasta el inocente autocompletado de Google cría sospechas. Por lo menos, a un usuario japonés se lo pareció y demandó a la compañía. Aunque el tribunal nipón le dio la razón, nada pudo hacer al respecto ya que Google tiene su sede en otro olympo (en EE.UU) y allí nadie le obliga a pasar por aros judiciales extranjeros.

¿Y por qué son tan jugosas esas dotes adivinatorias de Google? Simple, el posicionamiento y las perras que derivan de él. De hecho, cuando, por ejemplo, se buscan restaurantes, Google finiquita la palabra con el nombre de un local en concreto. Así que el usuario ya anda predeterminado. Por lo tanto, dicha empresa ya ha ganado enteros publicitarios, mientras que la competencia acaba de ser vilipendiada por el buscador.

De modo que con todo esto pululando por la mente del lector, aconsejaremos unos buscadores que dejan intacta la intimidad y nos mantienen alejados del afán amasador de pelas de Google, Bing o Yahoo.

Startpage: Es tan confidencial como 007 en misión secreta. No se apropia de ninguna de tus pertenencias: cookies, tu dirección IP… Hace el trabajo sucio por ti, ya que busca en Google lo que tú le pides y luego te devuelve los resultados, impidiendo que Google te rastree.

Blekko: A este motor de búsqueda le pica la curiosidad por tus datos durante 48 horas. Después los desecha. Nada en comparación con los nueve meses de detención ilegal que practica Google con tu información.

DuckDuckGo: Éste es incluso incapaz de averiguar cuando dos búsquedas vienen de una misma computadora. No sirve para espía, pero sí para atenderte a ti.

Ask.com: Ofrece una presentación opcional llamada AskEraser que puedes activar desde la página de Configuración.

Bueno, ¿qué te parece? Se acabó eso de que el cura no mantenga su secreto de confesión, porque éstos se van a la tumba sin abrir la boca. Llegó el fin para el trabajo en las pirámides for free!!!

Nota: para redactar este artículo sólo se han empleado motores de búsqueda respetuosos con la intimidad del usuario (“privatefriendly”).