Échale un vistazo a los jugosos secretos de Goolgle

Echemos la vista varios lustros atrás. La llegada de Internet a los hogares supuso una extraordinaria revolución. Creímos ver un maravilloso instrumento, que nos abriría las puertas del mundo entero a través de la pequeña pantalla del ordenador. Nueva gente, ideas revolucionarias e inéditas hasta ese momento y acceso libre a miles de informaciones de todo tipo constituirían la base de un nuevo tiempo, en el que cada ser humano sería libre para acceder a los contenidos de su elección y para configurar su visión de las cosas. Pero que secretos esconde el buscador más famoso desde entonces. Aquí te desvelamos los secretos de Google.

Hoy día, sabemos que la Red ha supuesto un cambio extraordinario en nuestras vidas y en el quehacer diario de muchas personas en los cinco continentes. Sin embargo, no es menos cierto que existen importantes secretos de Google, que relativizan aquella visión ideal de los primeros momentos. Plataformas como Google o las redes sociales esconden ciertos secretos que limitarían, en cierto modo, aquel anhelado acceso global y universal a la información.

Está en boga una tendencia silenciosa y generalizada que, poco a poco, gana terreno en Internet. Las empresas de la Red se esfuerzan, cada vez con mayor ahínco, por personalizar, por adaptar sus sitios a los gustos y necesidades de cada uno de los individuos que los visitan. Los algoritmos filtran los contenidos más acordes con cada internauta, para servírselos en bandeja e individualmente. Pero ¿Dónde entran los secretos de Google?

Eli Pariser es un activista de Internet norteamericano, que ofrece interesantes conferencias sobre lo que él denomina “peligros de las burbujas de filtros”. En sus charlas, explica con ejemplos prácticos cómo Google y las redes sociales emplean sus algoritmos, para servirnos la información que estas plataformas desean que veamos.

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Un día, Pariser descubrió que Facebook borró de su listado de noticias todas las informaciones emanadas de sus contactos conservadores en esta red social. Pariser es de izquierdas y, lógicamente, visitaba más asiduamente los perfiles afines al suyo. Sin embargo, ¿hasta qué punto es positivo prescindir de opiniones que divergen con las tuyas?.

Google no se escapa a la tendencia. Dos personas que buscan el mismo término y en el mismo momento, pueden obtener resultados muy distintos en el ranking del buscador. Los secretos de Google nos intrigan y empezamos a tener en cuenta que los algoritmos revisan más de 50 elementos antes de ofrecer los listados, aún sin acceder desde la cuenta personal. Tipo de ordenador, navegador o lugar desde el que se consulta son algunos de esos factores. Así que esto,  ya no es un secreto de Google para ti.

Para Pariser, el riesgo de este fenómeno es que cada internauta quede aislado en una especie de burbuja de filtros, a la que sea imposible incorporar elementos ajenos o que, en principio, no se adapten a los gustos del destinatario. Los robots controlan el flujo, deciden qué podemos ver y seleccionan la información por nosotros, con un peligro añadido: carecen de cualquier tipo de código ético.

¿Se está desnaturalizando la esencia de Internet?. Quizás aún no. No obstante, para el activista estadounidense la progresiva individualización de la Red puede que llegue a obstaculizar nuestra visión del mundo y a perjudicar las relaciones sociales, la convivencia y el sistema democrático.

Como siempre está bien terminar con posibles soluciones, las que ofrece Pariser parecen estar cargadas de sentido común. El norteamericano demanda mayor transparencia en los algoritmos, para conocer las reglas y que los secretos de Google no afecten a la forma en que se nos proporciona información.  Por otro lado, insta a arbitrar mecanismos, para que cada persona pueda decidir qué le interesa y qué no. Sólo así, estaremos más cerca del Internet que hace años imaginamos.

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