Cuando uno es un empresario español con los pulmones saturados de crisis, debe intentar no ahogarse. Y las mejores brazadas para luchar contra las olas las puede dar en los mercados internacionales. Los expertos en el ramo y la sabiduría popular aconsejan comprar un kit de pescador y ponerse a la tarea. Así, por ejemplo, las Cámaras de Comercio de las diferentes comunidades y provincias insisten en la importancia de esa vía para salvar esta barricada de vallas que nos ha montado la actual situación económica.

Concretamente, Aragón ha impulsado el Programa de Internacionalización más ambicioso en toda la historia de las Cámaras de Comercio e Industria. De modo que las empresas aragonesas dispondrán de total de 51 países de los cinco continentes para entrenarse en el bello arte de cerrar negocios a través de 35 acciones que comprenden misiones comerciales, encuentros empresariales y ferias.

Además, estas apreturas económicas que estamos viviendo han servido para evidenciar el enclenque músculo exportador de España. No en vano, países como Alemania lucen unas exportaciones cercanas al 40% del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que los españoles nos situamos en un 16,7%. Ni siquiera rozamos el diploma olímpico.

Porque internacionalizarse es una bonita manera de decir “bye” a la crisis independientemente de las dimensiones de nuestro negocio. Por lo tanto, ser un “pigmeo empresarial” no debe impedirnos echarle los trastos a los mercados extranjeros; pues podemos embelesarlos con nuestro desparpajo y saber hacer.

De modo que aquí adjuntamos unos consejos para los que quieran irse pescar a aguas internacionales, porque además de las archiconocidos organismos como el ICEX y las Cámaras de Comercio ya mencionadas, las pymes pueden tratar de hollar estos mercados con la ayuda de empresas privadas como Interamex o muchas consultoras…

Los expertos de ambas compañías apuntan a la necesidad de recurrir a los agentes o distribuidores locales y no dejarse embaucar por un entusiasmo inaugurador de filiales. Así, hay que darse un plazo de entre 3 y 5 años utilizando un canal comercial integrado por estos agentes, pues nos servirá para poner a dieta los costes y sortear los riesgos.

Por supuesto, una vez iniciada a la colaboración, nuestras relaciones con los agentes deben fluir de una forma equilibrada y sensata, ya que habremos puesto en marcha un matrimonio donde los cónyuges no han de pecar de controladores o descuidados.

Resulta obvio que fundar una filial siempre devendrá más caro, pero no resultará descabellado cuando confluyan unos factores clave como que estemos llamando a las puertas de un país con unas importantes trabas de acceso, cuando seamos clientes de una administración pública en el extranjero, o ya hayamos pescado una suculenta cartera de clientes y, por tanto, nuestro volumen de negocio resulte ya un tipo feliz con cierta barriga cervecera.

De esta manera, ingerir mercados internacionales se considera la mejor manera de atacar las estrecheces económicas. Así, desde Websa100 invitamos a las pymes a adquirir botellas de oxígeno fabricadas por terceros países que les permitirán seguir respirando y atajar sus dolencias d.C. (donde la “C” se refiere a crisis, ya que este fenómeno, como Jesucristo, marcará un antes y un después; pero, en este caso, económico).