Los epitafios ya no se leen grabados sobre una piedra, pues ahora se decantan por el código QR, el género ya no se manosea en las tiendas, sino en pantallas de móvil, tabletas y demás, y ahora, los “sin techo”, o vagabundos de antaño, ya no se instalan con ejemplares de La Farola en las arterias más concurridas, sino con códigos QR listos para ser captados por el samaritano transeúnte.

No es ciencia ficción “verniana”, sino realidad que dentro de poco veremos levantando el telón en las calles más bulliciosas de Inglaterra. No en vano, en la ciudad de Manchester, el diario The Big Issue in the North, editado por International Network of Street Paper (INSP), ya ha debutado con una alternativa digital a su edición impresa.

Por supuesto, si los samaritanos son portadores de smartphones y tabletas y parecen decantarse por la prensa digital, pues resulta obvio que el producto ha de cocinarse a gusto del consumidor: con bytes.

El grupo editorial escocés, responsable del periódico, aglutina 122 cabeceras de todo el mundo y su existencia responde al deseo de ofrecer un empleo digno y apoyo social a decenas de miles de personas de la calle y en situación de pobreza. Por lo tanto, si la idea cuaja entre los compradores, pronto se extenderá al resto de diarios de INSP.

“La edición digital ayudará a la revista, que lleva en circulación desde 1992. Manchester es el lugar adecuado para la prueba porque somos una ciudad inteligente con una comunidad joven que esperamos que apoye la iniciativa. No se trata de sustituir nuestra revista impresa tradicional, sino de avanzar con el tiempo y dar a la gente más opciones”, apunta Caroline Price, directora de The Big Issue in the North.

Lo cierto es que dudamos de que nuestro archiconocido rotativo callejero La Farola empiece una andadura digital, ya que no pertenece a este grupo editorial y poco o nada se sabe de los periodistas que confeccionan este medio de comunicación de fines benéficos: que el periódico se cuece en Roma, que la entidad editora juega a los trabalenguas con el lector, se llama Amici di Qui-z. No constan teléfonos, ni direcciones, sólo un correo electrónico (lafarola@hotmail.com) “averiado y que no da línea”.

De este modo, el invento de Gutenberg comienza, tras siglos de imperio, a desfasarse y a oler a naftalina 2.0. No en vano, muchos periódicos nacen sólo en formato digital, sin intención alguna de reencarnarse en papel (The Huffington Post, Libertad Digital, Cordópolis, eldiario.es….), y otros desertan de la celulosa tras un periplo analógico con naufragio (publico.es, Newsweek…).

En fin, larga vida al periodismo, ya venga por tierra, mar o aire.