Los 12 tipos de usuarios que a veces sufrimos o disfrutamos en las redes sociales

Os hablamos de usuarios en las redes sociales. Que en las redes sociales nos encontramos a gente de todo tipo es un hecho constatado. Hay muchos tipos de usuarios, tantos como personas, y no siempre son todos de nuestro agrado. En este post he hecho una recopilación con 12 tipos de usuarios que encontramos en las redes sociales. La fauna online es mucho más amplia y estos son solo algunos ejemplos de este tipo comportamientos con los que sufrimos o disfrutamos, según nuestras preferencias, mientras navegamos por el mundo del social media. ¿Quieres conocerlos?

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El “senior”. Padres, madres, abuelas, tíos,… ya pasan de los 50 pero también quieren formar parte de las redes sociales. Aunque no han nacido con un Smartphone debajo del brazo se esfuerzan por comprender el comportamiento de las redes sociales y adaptarse a los tiempos que corren, dejando de paso una serie de graciosísimas anécdotas. ¡Un ole muy grande por todos estos usuarios seniors! ¡De mayor quiero ser como vosotros!

El enamorado. Está enamorado y quiere que todos seamos partícipes de sus sentimientos. Para ello, no duda en bombardearnos con declaraciones de amor públicas y fotos íntimas con su pareja. Te alegras de que sea feliz, pero esa obsesión con compartirlo con el mundo a cada momento acaba haciendo que se te pasen por la cabeza ideas nada amorosas. Y si piensas que en cuanto rompa se te acabará el sufrimiento, olvídate, ¡lo más probable es que a la semana ya haya encontrado al nuevo amor de su vida!

El pesimista. También conocido como el quejica. Todos los días son horribles y cada cosa que le pasa es una verdadera desgracia. Su trabajo es un asco, su familia insoportable, la vida es muy dura,… al menos eso dice él cada vez que aporrea el teclado.  Al principio intentas que se anime, con buenas palabras y gestos amables, pero al final acabas de sus quejas hasta el moño y solo quieres borrarlo de tus redes sociales.

El activista. Sea cual sea la causa, él la apoya. Su muro está lleno de peticiones de todo tipo de change.org y defiende hasta lo indefendible. Utiliza el potencial de las redes sociales para alentar a otros a que realicen buenas acciones. Aunque la undécima vez que te pida que firmes para evitar la extinción del ajolote  pueda resultar cansino, se lo permites por el bien del planeta. Eso sí, aquellos “falsos activistas” que sabes que por mucho que compartan estas publicaciones sin parar jamás han movido un dedo para ayudar  a nada ni a nadie… ¡mejor hazlos desaparecer de tu timeline!

El “todólogo”. El que todo lo sabe y siempre tiene la razón. Él comparte artículos de ciencia, moda, psicología, medicina, social media,… dando siempre su opinión sobre el tema en cuestión. Por supuesto, su opinión es mucho más válida que la tuya, porque “él sabe de lo que habla”.  Lo mejor que puedes hacer  con este tipo de usuarios es ignorarlos, pues no merecerá la pena la cantidad de energía que tendrás que derrochar si no estás de acuerdo en algo con esta persona.

El familiar. Aquí una servidora confiesa que muchas veces tiende a ser una usuaria de ese tipo, sobre todo en Facebook. ¿Y qué quiere decir eso? Pues me refiero a esas personas que llenan sus redes sociales con fotos de bebés, hijos, sobrinos, nietos, primos, hermanos… Sus biografía están llenas de imágenes para presumir de familia y con cada cosa que publican se ganan rápidamente unos cuantos “me gustas” y comentarios positivos que provienen, por supuesto, de su extensa familia. En mi caso la excusa es que tengo una familia tan grande que me salen primos hasta debajo de las piedras y que como los tengo lejos los echo mucho de menos. ¿Cuál es la tuya?

El de los vídeos de gatos. La verdad es que poco hay que explicar de este usuario, todos tenemos a alguno, o varios, pululando por nuestras redes y ya sabemos que se dedica a compartir cientos de fotos y vídeos de todo tipo de animales, pero sobre todo de gatos, que por algo son los reyes de Internet. Aunque es fácil cansarse de estos usuarios,  hay que reconocer que a veces comparten cosas que son para partirse de risa o para morir de ternura. Son inofensivos, siempre y cuando no tengas más de dos o tres por red social.

El hiperconectado. Tiene perfil en todas y cada una de las redes sociales y publica constantemente en ellas. Desde que levanta por la mañana hasta que se acuesta por la noche su vida gira en torno a Facebook, Instagram, Twitter, Tumblr, etc. Sí, incluso cuando se va a tomar un café contigo está más pendiente de publicarlo en las redes para que todo el mundo se entere, que de disfrutarlo. Suelen ser adictos a las selfies y adoptan el  “postureo” como forma de vida.

El “voyeur”. Todo lo contrario al hiperconectado. Su actividad en las redes sociales es mínima, por no decir nula y la razón de que actúen así no es porque no sepan manejarlas, sino porque se han hecho estas cuentas solo para cotillear. Algunos lo reconocen abiertamente y otros se hacen los despistados cuando les acusas de “voyeurismo”, pero lo cierto es que existen y todos tenemos alguno de estos entre nuestros seguidores.

El entrenador Pokémon, su lema es hazte con todos y tienen una obsesión enfermiza con tener más y más seguidores en redes sociales. Para ello,  aceptan a cualquier contacto sin ningún tipo de criterio y siguen sin piedad a todo lo que se mueve por la red. Es ese usuario que no conoces de nada pero te sigue a todas partes (de manera virtual, ¡menos mal!) y vive obsesionado por comprobar cuánto han aumentado sus “followers” en la última hora y quiénes son aquellos que han osado hacerle “unfollow”. Con todo el respeto del mundo podemos decirles: ¡buscaos un hobbie!

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El del dedo fácil, a todo le da a “me gusta” y todo lo comparte sin ningún filtro ni por ninguna razón en particular. Tiene a sus amigos hostigados con publicaciones de todo tipo, desde el vídeo viral del momento hasta un virus que propagará por los timelines de otros usuarios. Lo más positivo de ellos es que, publiques lo que publiques, tienes garantizado su “me gusta”.  Eso sí, ¡cuidado con darle a click a los enlaces que comparte!

El criticón. Utilizando un lenguaje un poco más vulgar, podríamos llamarle el “tocapelotas”. Comentes lo que comentes o publiques lo que publiques, él va a discrepar. Su especialidad es poner comentarios críticos disfrazados de “bromitas” (sin ninguna gracia)  o poner emoticonos simpáticos para suavizar sus duras críticas. Los reconocerás por sus “peros”: “Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices, pero…”, “Es verdad, pero…” y después de los puntos suspensivos siempre sigue un zasca. Lo mejor que se puede hacer con ellos apelar a ese anuncio tan famoso de TV y decirles: “¿Has probado a desayunar All Bran? ;)