Podría parecer que en la era 2.0 en la que todo se busca y encuentra en internet y donde las formas de comunicación, tanto personales como profesionales, se realizan mediante mensajes, correos electrónicos y chats, no hay cabida para las “pasadas de moda” tarjetas de presentación.

Sin embargo aún existen y conservan la misma importancia que hace años:

CONFIANZA: A través de ellas podemos ofrecer una imagen más profesional a nuestros clientes ya que una empresa que tiene su logo estampado en una tarjeta impresa hará ver que se siente orgulloso de su trabajo tanto como para jugársela prometiendo que se darán productos o servicios de calidad. Por tanto, el simple hecho de entregar una tarjeta a un potencial cliente le hará pensar que somos de fiar.

COMODIDAD: Las tarjetas de visita nos ofrecen la comodidad de poder tener acceso a cierta información sin depender de tener internet o saber manejarlo, por lo que tendremos acceso a un público más amplio y en todo momento.

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Por su formato y dimensiones, nuestras tarjetas estarán siempre en la cartera de nuestros posibles clientes, y ya que nunca se sabe cuándo la pueden necesitar o en qué momento se acordarán de nosotros para contratarnos, mejor estar siempre con ellos ofreciéndoles la posibilidad de contactarnos siempre que quieran hacerlo.

BAJO COSTE: El coste de unas tarjetas de visita sencillas es bastante bajo y en función del presupuesto de cada uno se pueden diseñar para que su posterior impresión se adapte a nuestras posibilidades económicas, por lo que al final, cualquier empresa se puede permitir tener su nombre público a un muy bajo coste.

Estos tres beneficios que traen consigo las tarjetas de visita deberían ser suficientes para seguir usándolas, pero por supuesto, no basta con poner un logo en un trozo de papel para conseguir obtenerlos, siempre deberemos tener en cuenta ciertas directrices en su diseño:

Las tarjetas de visita son un medio que ofrece un fácil acceso a la información de contacto de una empresa, por lo que siempre deberán incluir los siguientes datos:

–       Nombre de la compañía, mejor aún si va en un logo

–       Eslogan de la empresa

–       Nombre de la persona y su puesto en la empresa

–       Teléfono de la oficina

–       Dirección de la oficina

–       Dirección de la página web corporativa

Además de estos datos podemos añadir un teléfono directo a la persona que figura en la tarjeta, email de contacto y enlaces a redes sociales en caso de haberlas.

En el de caso de haber más de una sede física lo mejor es incluir solamente una para evitar confusiones.

DISEÑO:

Además de hacer que todos los datos de contacto estén bien visibles, una tarjeta de visita debe tener un diseño atractivo para dar una buena imagen de la compañía. Por eso hay varias cosas a tener en cuenta:

–       Espacio: Debido a su reducido tamaño tendremos ciertas limitaciones con los contenidos que queramos poner, por eso no hay que pasarse metiendo información, ya que puede agobiar, parecer desordenado o tener los textos demasiado pequeños y poco legibles, sino que pondremos la información que realmente sea importante.

–       Color: El tema de los colores dependerá tanto de los colores corporativos de la empresa como del presupuesto con el que cuente para su impresión, puesto que no cuesta lo mismo la impresión en dos colores que en cuatro.

Por un lado deberemos respetar y jugar con los colores corporativos previamente definidos en la creación de la identidad corporativa para seguir una misma línea estética y consolidar la imagen de marca, y por otro, tendremos en cuenta que la combinación de los mismos sea la adecuada, que contraste y ayude a la lectura de la información.

–       Estilo: Tener una tarjeta de visita no solo sirve para dar información, sino que al igual que ocurre con el logo de una empresa, dice mucho de nosotros con un simple golpe de vista. Deberemos intentar tener un diseño único que haga que nos diferenciemos de las demás, y para esto, además de conseguirlo a través de la colocación de los diferentes elementos, colores y tipografías, podemos conseguirlo además mediante troqueles, jugando con la forma de las tarjetas por ejemplo.

–       Impresión: En función del presupuesto al que nos tengamos que ajustar siempre podremos darle un toque más de diseño a nuestras tarjetas mediante la elección del tipo de papel, el uso de brillos y mates en diferentes zonas, plastificados, la cantidad de colores a usar, los troqueles, etc. Siempre teniendo en cuenta que no es recomendable usar una impresora casera sino buscar una imprenta profesional, ya que la calidad de la impresión, independientemente de lo que vayamos a hacer, se nota.

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