Muchos gestores de pymes viven en el pequeño mundo que marcan sus cortos listados de productos, en la calle, entre rutas, con el móvil como herramienta de conexión principal, paradójicamente ajenos a la verdadera realidad de lo que pasa o de lo que debería pasar. Tienen un potencial en sus manos, y, sin embargo, no saben explotarlo. Asidos a fallos de concepto que son lo que yo llamo las zonas erróneas de las pymes.

¿De qué hablamos?í, pues de fijarse en exceso en las ventas y de dejar de ver lo que necesita el mercado, de la falta de planificación, de una limitada socialización de las relaciones profesionales o aupándose en la creencia de que las empresas pequeñas han de vivir de las migajas de las grandes.

Analicemos con detalle esas zonas erróneas.

El negocio no sólo es el producto o el servicio. Una pyme tiene sus oportunidades de negocio con sus productos y servicios que la mantienen; pero no nos engañemos, fijarse como objetivos mantener las ventas de esos artículos y de esas prestaciones técnicas es ver las ramas pero no el bosque.

El cliente cambia, el mercado evoluciona, las tendencias nuevas se abren paso, y es ahí, en esa realidad en la que hay que moverse, la que hay que identificar y controlar. Lo otro es depender de comercializaciones que tienen sus ciclos. Si estamos atentos a lo que pasa alrededor, veremos el bosque y creceremos con el mercado y sus oportunidades.

Planificar, planificar y planificar. En relación a esa búsqueda para detectar por dónde van los consumos, es de vital importancia dirigir los criterios conocidos hacia algún lado, por ejemplo, trabajar las estrategias y las tácticas que desarrollará la pyme en el futuro inmediato.

Se trata de planificar para orientar el desarrollo de los planes de negocio. Trabajar con un mapa, con una brújula, sobre un camino a seguir. Organizarse de manera inteligente.

Estar atento a las relaciones personales. Ser pequeño tiene una ventaja y es que se da la cara en cada servicio, en cada venta. Una pyme, por ejemplo, con uno o varios autónomos al frente, humanizan esas ventas y esos servicios que en las firmas más grandes se desdibuja tras los colores y la parafernalia del status corporativos.

Por esa misma razón, no estar atentos a promocionar la pyme con la calidad que supone esa ventaja es un error. Un error no charlar con los clientes, no dejarse ver, no hacer de la relación comercial un tipo de protocolo social dedicado.

Lo mismo se puede decir con los social media. La humanización de la relación de las pymes a través de las redes sociales y del marketing social, resulta vital. Una ventaja que hay que aprovechar. Ignorarla es es permitir que nos ignoren.

Flexibles por ser pequeños. Y ahondando en esa misma idea, no por el hecho de ser micros, se tiene que ir por la vida esperando encontrar un hueco entre los servicios que las grandes no atienden y vivir de éso. Ser pequeños significa rapidez de movimientos, flexibilidad.

Las empresas grandes pueden hacer sus deberes, estar al cabo de lo que demanda el mercado, pero la lentitud con la fluye la información en sus niveles internos es una ventaja caída del cielo para las pymes.

Las pymes pueden reinventarse con más facilidad, aprovechemos esa ventaja.

Las pymes y sus zonas erróneas.