Los inventos de Google no cosechan enamorados al segundo, sino que, más bien, engendran reacios y recelosos de sus ingenios. No en vano, acaba de nacer una plataforma ciudadana en contra de sus gafas de realidad aumentada. ¿Os creíais que sólo las hipotecas y sus consabidos desahucios eran las únicas merecedoras de un movimiento de repulsa? Pues no, Google también se ha granjeado su “club de fans” al que han bautizado como “Stop The Cyborg” y persigue la prohibición del uso del nuevo producto en lugares públicos por considerarlo un atentado a la intimidad.

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De este modo, se extienden los espacios libres de humo y los espacios libres de Google Glasses, pues el movimiento comenzó a fraguarse en un bar de Seattle (EE.UU.) preocupado por los nocivos efectos que tal invento supondrá para la intimidad de las personas. Sí, parece que perjudica seriamente la privacidad.

Desde luego, en el país, cuna de la multinacional, se adelantan al problema antes de que lo tengan aposentado en casa. De modo que antes del lanzamiento del producto, todavía en fase de pruebas y cuya venta no está prevista hasta 2014 (a un precio nada módico), ya le están mostrando a Google que su invención no es bienvenida y la han declarado “Gafa non grata”.

Muchos no andarán muy versados en estas nuevas gafas que se avecinan, pero allá van los argumentos que aduce el propietario del bar para vedar la entrada a los porteadores de estas gafitas: “Se trata de un producto que puede atentar contra la privacidad de las personas, porque con las nuevas gafas de Google no solo se puede grabar a la gente sin que esta se de cuenta sino también almacenar la información”, pretexta el propietario para franquearle el paso al imperio Google.

Lo cierto es que el dichoso aparatejo no se está granjeando las simpatías de los mandamases. Así, el estado de Virginia Occidental (EE.UU.) está meditando su prohibición, aunque su pretensión obedece a razones de seguridad vial: “Me imagino el problema de conductores mirando a la vez vídeos en YouTube o citando documentos por voz, y en nuestra legislación no hay nada para evitarlo. Esperemos que con esta propuesta se abra el debate”, manifestó el senador republicano de Virginia, Gary Howell.

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En cuanto a España, los expertos se mantienen alerta por lo que pudiese pasar. Concretamente, la Agencia de Protección de Datos sostiene que no pueden pronunciarse sobre el funcionamiento de un dispositivo que aún no ha salido al mercado y del que se desconocen sus términos y condiciones de su uso. Sin embargo, puntualiza que de ser ciertas las informaciones difundidas, es indudable que este proyecto repercutirá en la privacidad de los ciudadanos.

Al parecer, las Google Glasses nos arrojarán a un mundo de fotos y vídeos realizados de forma clandestina y, por tanto, sin que el afectado advierta que está siendo grabado. Es cierto que los teléfonos inteligentes ya permiten amagos de ataques contra la intimidad, pero las gafas de Google son el disfraz perfecto para una cámara faltona.

En definitiva, si Winston Smith (el protagonista de 1984, amedrentado por un Gran Hermano omnipotente) levantara la cabeza, comprobaría que lo suyo, comparado con esto, no era para tanto.

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