En estos tiempos económicos convulsos, cada pyme, en cada cabeza de empresario bullen los mismos conceptos, aunque pronunciados de formas diferentes. En la mente del emprendedor, dan vueltas conceptos como low cost, fidelización, internacionalización, alianzas, externalización de servicios y tantos otros que representan las fórmulas más o menos clásicas para generar negocio cuando el consumo cae y cae y el dinero circula lo que se mueve cuando se estanca, poco, poco.

Uno de esos conceptos, de esas ideas es el de abrir los servicios y los productos propios al consumo de usuarios potenciales que aún generan un apreciable nivel de gasto. Público con nivel de renta alto o medianamente elevado, con sensible poder adquisitivo, consumidores con estabilidad económica asegurada y usuarios con niveles de renta garantizada importantes.

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De entre estos últimos, como agencia de marketing online sabemos que merece especial atención el de los consumidores con una orientación sexual muy marcada. Gays y lesbianas. Que ya son más que una referencia como demuestran muchos proyectos de tiendas online, los social media, bastante desarrollo web y mucho marketing online de ahora mismo.

Y es que los consumidores ‘homo’ se han convertido casi de la noche a la mañana bajo el espectro de la crisis en algo así también como consumidores refugio, que están dinamizando la actividad económica en sectores económicos especialmente tocados, como son los de servicios, establecimientos alojativos y la serie completa de sectores como los de hostelería: bares, cafeterías, restaurantes y demás.

Pero ¿por qué el público ‘homo’ resulta especialmente atractivo? Pues, en primer lugar precisamente por esa capacidad de gasto. Se trata de un público que destina una parte importante de su renta a ocio, viajes, salidas nocturnas, moda específica, merchandising, consumo suntuario… que mira por dónde viene a ser precisamente como comentaba antes la parte del león de los principales tocados-afectados por la caída del consumo.

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Todo en un país terciario, con una economía basada, más bien volcada, hacia los servicios y lanzada desde tiempos del Desarrollismo a satisfacer las necesidades del turista visitante.

Otra de las bondades del consumo gay es que conlleva, por regla general, un gasto familiar nulo. No hay hijos, no hay dependencias familiares, y, al mismo tiempo produce  una mayor movilidad, un consumo con horarios variados y una utilización de las opciones a su alcance más cercana al gasto por impulso que lo diferencia del resto de usuarios. Ni que decir tiene que es un público que ha accedido de lleno a los social media, a las compras por catálogo virtuales, modos integrados también en sus estilos de vida.

Visto este somero bosquejo de las opciones que ofrecen los consumidores refugio, de entre los que gays y lesbianas son una muy buena opción, ¿no deberías ir pensando en reorientar tu negocio, tu afán emprendedor en la dirección en la que sopla ese gasto visible. Empieza por chuparte el dedo y otear de dónde viene esa brisa que te puede impulsar.

Públicos refugio para amparar la crisis, el caso arcoiris.

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