La exportación de productos o servicios es el tipo de estrategia de internacionalización de una PYME más utilizado, sobre todo porque es un proceso menos complejo y con menores riesgos que las otras dos vías de obertura al exterior que existen: las licencias y la inversión directa en el exterior.

Las ventajas de la exportación no acaban en su bajo perfil de complejidad y riesgo, puesto que también permite eliminar los costes asociados al establecimiento de operaciones en otros países.

Asimismo, con la exportación es posible superar las limitaciones de la centralización de la distribución en un solo país, como puede ser la saturación del mercado o la existencia de una competencia insalvable.

Pero que sea la vía menos compleja no significa, ni mucho menos, que se trate de un proceso fácil de implantar. Conseguir el éxito en la exportación de un producto implica la toma de muchas decisiones, y para acertar es indispensable tener en cuenta un buen número de variables y circunstancias.

La primera gran decisión es escoger el tipo de exportación a implementar. En líneas generales, existen dos grandes tipos: la directa y la indirecta. La exportación directa consiste en la realización de operaciones internacionales desde el propio departamento de exportación, mientras que la indirecta implica la participación de intermediarios que se llevan una comisión, pudiendo ser agentes independientes o distribuidores.

Por supuesto, toda PYME que se lance a la aventura de la exportación debe ser consciente de que también existen desventajas. Siendo las principales: el coste de los transportes, las barreras arancelarias, los problemas con agentes locales y las diferencias de modelo económico, social y cultural de los distintos países.

Por suerte, toda empresa española que quiera llevar a cabo un proceso de internacionalización cuenta con un fortísimo aliado: el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Este organismo público ofrece todo tipo de información, asesoramiento y servicios de asesoramiento sobre exportación. Desde su completísima página web (www.icex.es), se tiene acceso a todo tipos de datos sobre los diversos países: costes arancelarios, situación económica, canales de distribución, recomendaciones sobre tipos de productos a exportar, etc. Cuenta, además, con la gran ventaja de que muchos de sus servicios son gratuitos y otros tienen unas tarifas muy reducidas.

Carlos Zuriguel Pérez

Asimismo, con la exportación es posible superar las limitaciones de la centralización de la distribución en un solo país, como puede ser la saturación del mercado o la existencia de una competencia insalvable.

Pero que sea la vía menos compleja no significa, ni mucho menos, que se trate de un proceso fácil de implantar. Conseguir el éxito en la exportación de un producto implica la toma de muchas decisiones, y para acertar es indispensable tener en cuenta un buen número de variables y circunstancias.

La primera gran decisión es escoger el tipo de exportación a implementar. En líneas generales, existen dos grandes tipos: la directa y la indirecta. La exportación directa consiste en la realización de operaciones internacionales desde el propio departamento de exportación, mientras que la indirecta implica la participación de intermediarios que se llevan una comisión, pudiendo ser agentes independientes o distribuidores.

Por supuesto, toda PYME que se lance a la aventura de la exportación debe ser consciente de que también existen desventajas. Siendo las principales: el coste de los transportes, las barreras arancelarias, los problemas con agentes locales y las diferencias de modelo económico, social y cultural de los distintos países.

Por suerte, toda empresa española que quiera llevar a cabo un proceso de internacionalización cuenta con un fortísimo aliado: el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Este organismo público ofrece todo tipo de información, asesoramiento y servicios de asesoramiento sobre exportación. Desde su completísima página web (www.icex.es), se tiene acceso a todo tipos de datos sobre los diversos países: costes arancelarios, situación económica, canales de distribución, recomendaciones sobre tipos de productos a exportar, etc. Cuenta, además, con la gran ventaja de que muchos de sus servicios son gratuitos y otros tienen unas tarifas muy reducidas.

Carlos Zuriguel Pérez


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