Cada día millones de usuarios utilizan Google para buscar las páginas web que les interesan sobre un tema, actividad o interés concreto. En España, el porcentaje de internautas que se decantan por Google es de un acaparador 96,08% y en el resto del mundo de un más que notable 79.86% (según datos de Marketshare.hitslink.com). Es el líder indiscutible de los buscadores de la red y está considerado por muchos como perfecto e insuperable

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¿Es tan infalible Google como se cree? Si tomamos como referencia un estudio publicado en la web especializada conductor.com (y que puedes consultar en este link: http://www.conductor.com/blog/2012/06/1-out-of-5-google-knowledge-graph-entries-for-trending-keywords-are-outdated/) lo cierto es que Google también tiene sus fallos. Al menos en lo que concierne a la actualización de la información.

Según el citado estudio, una de cada cinco resultados de búsqueda de Google no tienen la información debidamente actualizada, produciéndose muchas veces un desfase de tiempo de dos días e incluso más.

¿Qué significa esto en la práctica? Pues que a lo mejor buscamos información de un personaje notorio y Google nos muestre entradas en posición relevante donde esa persona se nos presente como con vida cuando, por ejemplo, murió en accidente de tráfico hace dos días. O que nos asegura que nuestro equipo de fútbol favorito no ha conseguido jamás un título de liga y resulta que, dos días atrás, sus hinchas se echaron a la calle para celebrar justamente ese campeonato justamente.

¿Por qué ocurre esto? Porque Google se nutre, sobre todo en sus primeras entradas, de información de Wikipedia, cuyos editores tardan dos días en verificar la información para evitar la publicación de datos falsos, muchas veces malintencionados. El problema se agudizó el año pasado cuando Google rompió el acuerdo con Twitter para ofrecer información en tiempo real.

Tratando de no perder su posición de liderazgo y en aras de conseguir la máxima calidad en sus búsquedas, Google realiza constantes modificaciones (para muchos excesivas) en su algoritmo de búsqueda. El problema es que importantes modificaciones en el algoritmo como como Panda o Penguin no parecen haber logrado una mejora en la “frescura” de las informaciones de Google.

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