Ignoramos qué adivino, con la bola de cristal averiada, predijo que en 2043 morirían las ediciones impresas de los periódicos, puesto que ahora muchos expertos del ramo adelantan su defunción a dentro de diez años y lanzan sus augurios en libros como “El último que apague la luz. Sobre la extinción del periodismo”, editado por Taurus. Su autor, Lluís Bassets, sabe de lo que habla. No en vano, ocupa el cargo de director adjunto del diario El País y cuarenta años en el frente periodístico le avalan.

“La información es un flujo continuo. Hace 20 años, con dos periódicos, dos informativos de televisión y radio, estabas muy informado. Hoy en día no basta”, sostiene este veterano de lo noticioso.

Es cierto que el asedio digital ha dejado patas arriba el panorama periodístico y el profesional ha empezado a sufrir los achaques de un mundo donde, como expone Bassets, “la audiencia tiene ahora acceso directo a la información, a las fuentes, a los documentos. El mundo está lleno de cámaras que controlan, que graban”. Por eso, Bassets apura los últimos tragos de un periodismo a punto de entrar en fase de reinvención.

Así, nos topamos con declaraciones que no dejan bien parados a los que ahora copan las redacciones: “Los periodistas actuales son los menos indicados para reinventar el periodismo porque si algo frena la reinvención del periodismo es la arrogancia del periodista. Por su naturaleza, el periodismo ha atraído a gente que quiere predicar. La mayor resistencia al periodismo web y a los medios sociales suele encontrarse en las secciones de cultura y política porque es donde se encuentra el periodismo más interpretativo”.

El padre de estas afirmaciones es John Paton, CEO de Digital First Media y considerado como el “apóstol del periodismo”. A su juicio, “los periodistas han dejado de ser la voz de Dios”. ¿Alguien pensaba que era el Papa? ¿Habemus periodista, entonces, señor Paton?

Quizás el mencionado Paton tenía en muy alto concepto la labor del periodista que, desde luego, es crucial pero no celestial. Para resolver este problema, Paton sugiere el periodismo ciudadano. Sí, esos blogs tan denostados hasta hace unos años desde las cúpulas periodísticas y que se han visto reforzados con el advenimiento de las redes sociales. Por supuesto, el periodismo “bloguero” no deja de ser una perspectiva más que, desde luego, no reemplaza al periodista.

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Lo cierto es que la web con su boom digital ha desatado los cambios en el periodismo y éste se está metamorfoseando. La cuestión es en qué, ¿en cucaracha como Gregorio Samsa o en gloriosa mariposa a través de los muros de pago como Orbyt de El Mundo?

Desde luego, a pesar del vaticinio lanzado por muchos acerca del Apocalipsis del periódico impreso, algunos medios apuestan por el papel porque, según alegan, es donde se encuentra el dinero. Así que nos quedamos con las reflexiones de Ken Brusic, editor del rotativo estadounidense “The Orange County Register”,  que navega a contracorriente de todos los Charles Foster Kane imperantes.

“Piensa en el modelo empresarial de Starbucks. Si cada día que entro en Starbucks y desembolso cuatro dólares por un café con leche, me encuentro con unos vasos cada vez más pequeños y que la calidad del café empeora, lo más probable es que deje de ir a Starbucks. Eso es básicamente lo que los periódicos han estado haciendo como una manera de combatir la disminución de los ingresos por publicidad”.

En Websa100 nos hacemos la pregunta pertinente: ¿Tendrá razón?
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