La actual coyuntura económica parece que no está dispuesta a darnos una tregua. A pesar de que hace pocos días nos despertábamos con las buenas noticias de que la llegada del verano ha hecho posible un respiro a las cifras del paro, y del anuncio de la tan esperada ley de emprendedores, las empresas españolas continúan atravesando un delicado momento. Una situación que les ha hecho mover ficha.

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Es ante estas cifras cuando uno puede preguntarse qué alternativas deben tomarse para combatir estos datos. Hay quien sostiene que la internacionalización de las empresas puede ser una solución para rebajar esta ola de pesimismo: las exportaciones de bienes y servicios españoles mejoraron la balanza comercial de nuestro país durante los primeros años de la crisis y la tan nombrada marca España dio sus frutos en este sentido.

Sin embargo, las cifras oficiales nos muestran que tan sólo cuatro de cada cien empresas españolas se han internacionalizado. A fecha de 2012, según datos de FENAC, éste era el número de organizaciones empresariales españolas que se decantaba por iniciar una andadura fuera de nuestras fronteras.

La cifra es un 12,6 por ciento superior a la registrada un año antes, pero sigue siendo muy baja. ¿Por qué, podemos preguntarnos? Sin duda, la globalización económica supone un reto interesante para nuestras empresas pero todavía son muchos los reparos que impiden que las empresas den el paso.

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Ante este panorama, para las asociaciones empresariales, se requiere de apoyo e iniciativa por un lado, y de planificación por otro. Es por ello que antes de lanzarse a conquistar las bondades de la globalización económica, cualquier empresa debería tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Planificación: Tomar la decisión de expandirse a nivel internacional no es fácil. Ello necesita conocer el terreno donde se quiere iniciar la nueva actividad, las necesidades del lugar, la situación de la demanda así como si la empresa tiene posibilidades potenciales de alcanzar los objetivos propuestos en este territorio.
  • Recursos: Con la decisión tomada, una empresa que pretende expandirse tiene que tener claro que requerirá de recursos adicionales para llevar a cabo esa actividad en el nuevo emplazamiento. Es por esto que a la planificación debe sumar las partidas necesarias para que supongan un margen de maniobra en la nueva división de la empresa.
  • Estrategia y organización: Jerarquizar prioridades, estipular objetivos a alcanzar y las necesidades que se deben cubrir son sólo algunos pasos que la estrategia de toda empresa que se internacionaliza debe atender. La organización, en esta línea, se convierte en un ingrediente más del proceso.

Con estas píldoras en torno a la situación internacional de las empresas españolas, ¿creéis que es una solución confiable iniciar estos modelos de negocio?
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