¡Qué importante saber de dónde partir para saber llegar! En toda empresa es necesario tener unos principios generales por los que se van a regir todas las acciones y que si se tienen claros harán mucho más fácil el trabajo del día a día. Vamos, al igual que en todos los aspectos de la vida.  Hay multitud de clasificaciones, todo depende del gusto de cada uno, pero  esta es una de las que más nos convence. Y  hemos querido hacer un pequeño símil futbolístico, que sabemos que os gusta. Aquí tienes nuestro once titular de los principios generales de la empresa, ¡a jugar!:

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  1. División del trabajo: reduce el número de tareas que tiene que realizar cada persona, así te aseguras de que tu equipo esté concentrado y no se disperse. Encarga a cada cual lo que mejor se le dé, y con esta especialización llegará la eficiencia.
  2. Relación entre autoridad y responsabilidad. El superior/coordinador (imagínese como un Vicente del Bosque al frente de la selección española), tiene la capacidad y el derecho de mandar y hacer que se le obedezca; pero también es importante que la autoridad se relacione y vaya de la mano de la responsabilidad.  Recuerda lo que le decían a Spiderman:  un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
  3. Disciplina. Esto no significa “estar con el látigo”, sino hacer que las personas que están trabajando en la empresa acepten los horarios de trabajo y las decisiones tomadas por los superiores. No se trata de imponerse, sino de que base en el acuerdo de las partes y se entienda el por qué. Hazte respetar motivando.
  4. Unidad de mando. ¿Te imaginas a un equipo con dos entrenadores al mismo nivel, cada uno con una estrategia de juego distinta y queriendo imponerse continuamente? Sería un auténtico caos. Y lo mismo pasa en una empresa: una persona sólo puede recibir órdenes de un jefe. Sólo uno. Si hay varios directivos que ejercen su poder sobre una persona se pueden dar conflictos o informaciones contradictorias, sobre todo si estos dos superiores no tienen comunicación entre sí. Y al final entre que se hace esto o lo otro.
  5. Unidad de dirección. Está relacionada con la unidad de mando. Para conseguir unos objetivos hay que realizar distintos actos que van a hacer que lleguemos a lograr los objetivos, y para que todo esté mejor definido, debe haber un solo superior responsable de conseguir ese objetivo. Es decir, un solo jefe por proyecto.
  6. Subordinación. El interés general tiene que estar por encima del interés individual. Mentalidad de grupo para triunfar, ya sabes. Este aspecto tan característico de los deportes en equipo es algo también muy interiorizado la mayoría de empresas asiáticas. La idea es cumplir objetivos individuales mientras se cumplen los generales.
  7. Remuneración. Las personas tienen que ser remuneradas de forma justa, es decir, se debe dar a cada uno lo que le corresponde. Y por supuesto, también hay que recompensar el esfuerzo útil.
  8. Jerarquía. En toda organización es necesario que exista un sistema jerárquico que delimita quién ejerce la autoridad y un sistema de comunicación y de transmisión de órdenes. Lo importante es que la comunicación vaya por el camino directo a través de los niveles jerárquicos, pasarse ninguno. Es decir, cualquier información debe de pasar al trabajador inmediatamente superior en el organigrama, ya  que conocerá mucho mejor el trabajo y el ámbito en el que se maneja el equipo de trabajo y sus necesidades. Es más fácil que pueda solucionarlo.
  9. Orden. Cada persona debe tener su lugar en la empresa en cuanto a tareas, funciones y localización física, al igual que cada jugador en el campo de juego. Se debe aber dónde está y cuales son sus medios para lograr los objetivos.
  10. Estabilidad. El personal debe ser estable. Esto es un aspecto clave que muchas empresas no han tenido en los últimos años.  ¿Y por qué es tan importante? Porque para que una persona desarrolle una tarea de una manera eficiente hace falta tiempo, hay que adquirir experiencia. Es absurdo deshacerse de esa persona para contratar a otra nueva que habrá que formar y destinar recursos. Como se suele decir, se pierde dinero, tiempo y categoría.
  11. Iniciativa. Las personas deben tener libertad y, sobre todo, procedimientos y canales de comunicación para proponer y, si es posible, ejecutar actividades que se les ocurran. El directivo no puede darse cuenta de todo lo que ocurre día a día en la empresa, y hay algunos aspectos que puede que no estén funcionando bien. Por eso es importantísimo desarrollar la gestión del conocimiento, que potencia el capital intelectual de la empresa, el talento de las personas y que la empresa funcione al máximo rendimiento.

Basado las clases de la asignatura `Dirección de Empresas´impartidas por el profesor Rafael Carrasco en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Fuente imagen: woodleywonderworks

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