Juan Ramón Rallo: ¿Deben privatizarse los servicios públicos?

En esta ocasión, hemos tenido el privilegio y la oportunidad de hablar con uno de los grandes economistas de este país, como lo es Juan Ramón Rallo (@juanrallo). Juan Ramón es Doctor en Economía, Director del Instituto @juandemariana, profesor en el centro de estudios @OMMAYAU y analista económico en diferentes medios. Juan Ramón defiende una privatización y liberalización razonable de todos los servicios públicos, y aquí os dejamos su interesante entrevista:

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En su último libro habla de una “Revolución Liberal para España”, ¿es una esperanza, una ambición o un alegato político?

Pueden ser las tres cosas perfectamente ya que yo tengo la esperanza de que algún día en el futuro España y Occidente vuelvan a la tradición que los hizo prósperos y que los hizo libres como ocurrió con la tradición del liberalismo. Tengo la esperanza de que esta tradición vuelva a resurgir a largo plazo porque a corto no tengo ninguna esperanza. Es también una ambición en el sentido de impulsar ideológicamente el cambio librando una batalla con las ideas desde todas las tribunas aportando argumentos y razones. Y por último, es un alegato político en el sentido de trasladar este cambio liberal a las instituciones con una reducción drástica del Estado.

Lo hemos visto criticando duramente al socialismo, pero a lo largo de esta crisis ha aumentado la fortuna de los ricos y a la vez ha crecido la precariedad de los más pobres, ¿qué relación existe entre la riqueza de unos y la pobreza de otros?

No existe ninguna relación puesto que la riqueza no es una tarta que esté dada y que haya que repartir. No es que si unos ganan más, otros ganan menos. Al menos en una economía de mercado esto no es así. El problema es cuando interviene el Estado y da a unos lo que le quita a otros. Un empresario genera riqueza sin quitársela a nadie, genera un nuevo valor para los demás. Es obvio, que en una crisis, que por cierto ha sido provocada por las Instituciones y los privilegios que los Estados conceden a la Banca privada, aumente el número de pobres por el cumulo de malas inversiones generalizadas, dilapidando mediante el intervencionismo la riqueza del país. Sin embargo, es bueno que aparezcan empresarios que generen riqueza, y que accionistas como los de Apple, Google o Facebook se hayan enriquecido en los últimos años a nadie debe molestar porque es una muestra del valor que suponen sus bienes y servicios para los demás. Ahora, lo que es más preocupante, es que una parte de los ricos que se deberían haber empobrecido durante esta crisis, por desgracia, no lo hayan hecho debido al intervencionismo estatal. Es inaceptable que se transfiera dinero de unas personas a otras, y sobre todo, mucho más inaceptable, cuando es de pobres a ricos, cargándose así las bases de una economía de mercado y una sociedad libre.

 ¿Y qué opinión le merecen las Reformas económicas de este Gobierno que se denomina “liberal”? ¿Qué medidas daría un liberal para generar empleo?

En general casi todas las medidas de este Gobierno han ido dirigidas a apuntalar los restos del Estado de Bienestar. El Estado de bienestar o el bienestar del Estado que tenemos ahora mismo es directamente insostenible, por lo que la única manera de hacerlo sostenible es mediante una cirugía. El Partido Popular no ha apostado por más sociedad y menos Estado, sino todo lo contrario. El Partido Popular es un Gobierno abiertamente antiliberal ya que sus medidas han sido directamente abrasivas contra la libertad. La única medida que ha estado bien orientada ha sido la reforma laboral y por desgracia se ha quedado sólo en un comienzo en lugar de abrir el mercado laboral a la libertad. La principal medida que un liberal implantaría para generar empleo sería una verdadera reforma laboral que liberalice el mercado, y si queremos otra, pues un adelgazamiento del peso de la Administración Pública que permita bajar impuestos y generar riqueza en el sector privado, que es el único que la puede generar de manera sostenible.

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Las pymes configuran la mayor parte del tejido empresarial español, ¿cómo ve su situación y a qué retos cree que se deben enfrentar? ¿Cree que se está apoyando a las pymes y autónomos?

Yo no creo que haya que apoyar a nadie, pero lo que no hay que hacer es dificultarles la vida y poner obstáculos donde no deberían estar. Un empresario que tenga una buena idea o un buen plan de negocio no necesita ninguna ayuda. Lo que necesita es libertad absoluta para desplegar su idea. En cuanto a las pymes se las discrimina positivamente frente a las grandes empresas como ocurre con el Impuesto de Sociedades. Aunque también es verdad que las pymes son grandes víctimas de numerosas regulaciones que por su tamaño son incapaces de digerir frente a las grandes empresas que tienen más recursos y pueden ajustar sus costes. España necesita que las pymes se conviertan en grandes empresas y lo que no necesitamos es un tejido empresarial de micro empresas. Para crecer hay que eliminar todas aquellas regulaciones que impiden a las pymes crecer y desarrollar su actividad en libertad.

¿Qué opina Juan Ramón Rallo del programa de “Podemos”? ¿A qué cree que se ha debido su éxito?

El éxito de Podemos se ha debido al lícito y legítimo descontento de la sociedad hacia las élites políticas y en cierta medida empresariales, de empresarios que se alían con el poder político para saquear a la población. Este hecho es razonable, aunque lo que no es tan razonable es echarse a los brazos del primer partido de turno ondeando la bandera anti casta. En Venezuela existe lo que se llama la “boliburguesia” de empresarios adeptos al régimen y que se aprovechan de las intervenciones del régimen para lucrarse a costa de la población. ¿Eso es realmente lo que queremos? No. La cuestión es fragmentar el poder y reducirlo a su mínima expresión para que el poder no tenga ninguna influencia sobre nuestras vidas y no pueda robarnos nuestra riqueza para dársela a otros. El programa de “Podemos” es un programa populista en el mal sentido de la palabra y radicalmente equivocado al margen de que no sea realista a la hora de prometer cosas imposibles de realizar tanto económica como políticamente.

La huelga de los taxistas ha plantado cara a plataformas online como “Ubber” ¿qué solución propondría usted? ¿Cómo puede convivir Internet con los negocios tradicionales?

Ubber es un caso típico de cómo el Gobierno interviene para favorecer a ciertos grupos de presión, o más bien organizados, como es el caso de los taxistas. La solución simplemente es dejar al libre mercado actuar y que el Estado no se meta en favorecer a unos frente a otros. Ahora mismo los taxistas están híper regulados y su modelo de negocio está encorsetado. No se pueden diferenciar y no pueden competir en precio. En este sentido, Ubber les está comiendo el terrero, y la solución de prohibir Ubber por parte de los taxistas es totalmente equivocada. La solución no es la prohibición sino permitir que Ubber compita con los taxistas, y si éstos no pueden ofrecer algo mejor, lo siento, pero no podemos mantenerlos. Lo que deben hacer, como cualquier otro empresario con pérdidas, es dedicarse a otro tipo de actividad. Aunque estoy seguro de que lo podrán hacer puesto que Ubber tampoco es la panacea. Hay siempre nuevas oportunidades para generar riqueza y sólo hay que esforzarse en buscarlas en un contexto donde el Estado no nos lo impida. El camino es la liberalización y una mayor libertad económica, allí encontraremos la riqueza.

Usted es una promesa liberal y como economista ejerce una gran influencia, ¿se ha planteado alguna vez pasar de la teoría a la práctica y aplicar sus teorías desde dentro ocupando un puesto en las Instituciones?

Sí, me lo he planteado para tener muy claro que no lo voy hacer. La política no va conmigo, no me gusta y como liberal que cree en la división del trabajo, creo que hay otras personas que lo pueden hacer mucho mejor. Yo como mucho a aspiro a influir en que la gente sea exigente con la política mediante las ideas del liberalismo. La política me parece una actividad en la que hay que entrar con mucho estómago y siendo conscientes de que el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente. Yo desde luego no tengo ningún interés en que el poder me corrompa y por lo tanto no tengo ningún interés en palpar poder.

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