¿Las TIC’s y la huella digital que dejamos en ellas nos pueden causar problemas?

¿Alguien puede negar que las TIC’s están revolucionando nuestras vidas? Las nuevas tecnologías y la información inmediata a través de los dispositivos nos facilitan mucho el día a día, nos permiten estar constantemente al corriente de todo lo que ocurre por el mundo, además de crear redes y contactos con cualquier persona por mucha distancia que nos separe. Desgraciadamente, no todos los efectos son positivos, ya que la huella digital que dejamos puede que en ocasiones no nos apasione. Y es que en esta burbuja de información instantánea, las ganas de aparecer de cualquier modo en la red o la presión que ejerce la inmediatez digital nos puede jugar una mala pasada.

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Según la última encuesta Barómetro del Centro Superior de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 10% de los usuarios de dispositivos de comunicación se ha arrepentido de la huella digital publicada. Haber publicado algún tipo de información, mensaje, vídeo o foto por Internet puede ser, en ocasiones, un error que nos persiga en el futuro. La preocupación de los usuarios no reside sólo en los contenidos que ellos mismos publican, sino en lo que suben a las redes sociales los demás. Así el 5,4% de los participantes de la investigación afirmaba que algún contenido suyo publicado por terceros les había ocasionado problemas. El 26% de los entrevistados consideraban Twitter y Facebook muy necesarios. De ahí que la huella digital propia sea más efectiva que cualquier carta de presentación. Ninguna empresa querrá trabajadores de los que aparezcan fotos en el bar a las 4 am (con sus consecuencias) al teclear su nombre. Tampoco será muy positivo encontrar una foto tuya durmiendo la siesta con la baba deslizándose por tu cuello, fruto de una broma de los graciosillos de tus amigos. Por ello, es más que recomendable cuidarla y mantener rasgos de seriedad. Actualmente, son muchos los profesionales que están optando poner especial interés y precaución a la hora de subir contenidos a la red que puedan perjudicar su propia imagen personal.

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Aunque algunos tribunales internacionales de justicia ya han establecido precedentes sobre el “derecho al olvido” frente al derecho a la información, en la practicidad los vacíos legales siguen prevaleciendo sobre las demandas de los cyber-implicados. Por ello, siempre es preferible no arriesgarse y no dejar la huella digital que te persiga. Nosotros somos conscientes de la importancia que Internet y la imagen ejerce en nuestras vidas, por ello, te explicamos en 4 sencillos pasos cómo mantener una reputación online óptima y no dejar la huella digital de la que te arrepientas:

1.- Cuida el contenido que subes a las redes sociales: Ésta es la primerísima y primordial de las acciones. Si tu cuenta es personal, no olvides desetiquetarte de todas las fotos negativas y pedir a los autores que retiren todo el contenido controvertido en el que aparezcas. Si se trata de la cuenta de tu empresa, no debes borrar contenido. Sin embargo, sí que es aconsejable corregir los errores a posteriori y pedir discuplas cuando la situación lo requiera. Como ya sabéis, rectificar es de sabios. En tu cuenta de uso personal establece la máxima privacidad que sea posible: gestiona quién puede ver cada publicación, activa la opción de dar el visto bueno antes de que etiquete en una foto, etc. De este modo podrás controlar qué usuarios pueden acceder a según qué informaciones.

2.- Borra aquellos comentarios o publicaciones personales que puedan ser polémicos: Si gestionas un blog, colaboras en publicaciones o dejas tus opiniones en un foro público, eres el objetivo fácil de Google. Si crees que estas informaciones pueden comprometerte, es el momento de eliminarlas. Darse de baja en un blog es sencillo, aunque la cosa se complica en los medios de comunicación, los cuales, se suelen mostrar reacios a eliminar entradas de su archivo. Lo mejor en estos casos es intentar llegar a un acuerdo con ellos. Una asesoría legal podría ayudarte a resolver el conflicto.

3.- Búscate en Google: “Si no sale en Google, no existe”. Ésta es la máxima sabiduría de la Era Digital. Introduce tu nombre entrecomillado en el buscador e identifica aquellos contenidos que más te podrían afectar. Contacta con los administradores y facilítales una copia de tu documento de identidad, para demostrar que eres el aludido.

4.- Ponte en manos de profesionales: A estas alturas conocerás perfectamente el peso que la huella digital puede ejercer sobre la reputación de tu marca. Si las redes sociales son tu espejo, nada mejor que mantenerlo limpio y reluciente por el bien de tu empresa. Por ello, es recomendable que dejes a empresas especializadas que lleven tus redes sociales y así evitar posibles errores en el futuro.

Siguiendo estas pautas habrás logrado mejorar la huella digital que proporciones al público online o, al menos, minimizar los efectos adversos todo lo posible. Por supuesto, nada es absoluto. Es posible que los comentarios no salgan de circulación. Siempre hay que tener en cuenta que la mejora del rastro digital es un proceso largo y denso que se puede extender en el tiempo.

Imagen cortesía de Shutterstock