Desde la denominada socialización de Internet, la típica web de estructura rígida, que se limitaba a ofrecer información corporativa o de sus productos o servicios, se volvió insuficiente para muchas empresas o marcas. Sobre todo porque las posibilidades de interactuar con el cliente eran escasas o nulas.

Con la irrupción y, posteriormente, el veloz desarrollo de las redes sociales, ahí está Facebook con ochocientos millones de usuarios activos en todo el mundo o Twitter con cien millones, los internautas pudieron interactuar, opinar y recibir mensajes personalizados.

En definitiva, finalmente los humanos pueden hacer en la red algo que han buscado a lo largo de la historia: comunicarse entre sí y establecer conexiones en función de intereses comunes.

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Esto no quiere decir que las empresas deban prescindir de su página web. Al contrario, puesto que muchas veces es la principal ventana al exterior de una compañía, empresa o marca y la forma primordial de dar a conocer a los demás su propia imagen, así como la de sus productos o servicios. Más bien, lo que ocurre es que a una buena parte de las empresas, especialmente a las PYMES por su mayor necesidad de tener un trato más personalizado con sus clientes, les resulta muy conveniente promocionarse también en las redes sociales a modo de complemento de su página web.

Para cualquier empresa, el principal problema de estar presente en las redes sociales es conseguir hacerlo sin molestar y es cuando casi siempre entramos en juego nosotros, las agencias de social media que sí sabemos hacerlo. Ofrecer una imagen invasiva, pesada, dar sensación de spam al internauta puede ser muy negativo, e incluso contraproducente, hasta el punto que es mejor permanecer ausente de las redes que hacer apariciones de este tipo.

Estas son algunas de las claves para evitar que se nos catalogue como el “tostón” o el “cansino” de la red:

– Utilizar las redes sociales como una forma de atención al cliente. No se ha de perder de vista que surgieron para ofrecer conexiones entre personas. Siguiendo esta filosofía, debemos proporcionar al usuario un medio interactivo para que contacte con la empresa.

– Dar la imagen de que nos preocupamos por el cliente, por sus problemas y necesidades. A la personas les encanta este tipo de trato y nosotros podremos proporcionárselo a través de la red, con la certeza de que, si está satisfecho, hará correr la voz por el ciberespacio.

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– Ofrecer descuentos, premios promociones. Esto gusta a casi todo el mundo y, además, si el potencial cliente saca un beneficio, nos perdonará el haberle robado algo de tiempo con nuestra publicidad.

Estar ahí, pero que se note lo justo, sin pasarnos, escuchando y mimando al cliente y dándole algún premio. De esta forma, nuestra presencia en las redes sociales será siempre bienvenida.