Actualmente el traductor de idiomas Google tiene en torno a 80 idiomas. Así ¿quién no se globaliza?

span style=”font-size: 17px !important; color: #333;”> Serán pocos los lectores de este post que no hayan utilizado, alguna vez, el Traductor de idiomas Google (Google Translator). Vivimos en una sociedad interconectada, donde la globalización ya no es un concepto abstracto, sino una realidad palpable. Cada día, gracias a la Red, recibimos información procedente de todos los rincones del planeta y, en muchas ocasiones, necesitamos traducir textos para el trabajo diario en nuestra empresa o, simplemente, para acceder a contenidos escritos en otros idiomas y que resultan de nuestro interés. De ahí la utilidad e importancia de traductores en línea como el de Google.

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El Traductor de idiomas Google es una herramienta online de consulta gratuita, que ofrece traducciones de manera instantánea. Actualmente, la plataforma admite alrededor de 80 idiomas, entre los que se encuentran lenguas tan exóticas como el zulú, el gujarati, el igbo, el hausa, el telugu o el urdu. Google Translator traduce palabras, frases e, incluso, páginas web. En definitiva, estamos ante la mejor manera de universalizar la información y de hacerla accesible a todas las personas, con independencia del idioma que hablen.

Pero, ¿cómo crea las traducciones el sistema?. El Traductor de idiomas Google contrasta millones de documentos, para encontrar los patrones más adecuados y, así, generar la traducción idónea en cada caso. Ese proceso de búsqueda se denomina “traducción automática estadística”. Lógicamente, al realizarse automáticamente los resultados no son siempre perfectos y dependen del número de documentos, traducidos por humanos, que haya tenido en cuenta la aplicación. Por esta razón, la calidad de los resultados varía en función del idioma en cuestión.

Todos podemos colaborar en mejorar las traducciones del traductor de idiomas Google  o Google Translator, a través de Google Translator Toolkit. Este servicio permite corregir resultados y los traductores y voluntarios pueden organizar su trabajo, además de compartir información, glosarios o memorias de traducción. A veces, además, la aplicación ofrece resultados alternativos. Si elegimos el que mejor se adapta a nuestra traducción, el mecanismo anota la selección y le servirá para mejorar en el futuro.

La multinacional de Silicon Valley añadió su propio software traductor en el año 2007. Anteriormente, el sistema empleaba SYSTRAN, un servicio utilizado por AOL o Yahoo.

Imagen: http://www.flickr.com/photos/pandaray/2576981899/

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