Muchos expertos consideran que nuestro actual estado de bienestar, y en especial su piedra angular y básica, el sistema sanitario, está en la cuerda floja por falta de recursos suficientes. Por ello, es elevadamente irritante y frustrante descubrir que, en España, el coste del fraude fiscal anual es equivalente a la totalidad de presupuesto sanitario de la totalidad del país. Otro dato que deriva del tronco común del fraude: solo las cuotas de IVA dejadas de pagar durante el año 2011 servirían para cubrir ese gasto sanitario en las dos Comunidades Autónomas más importantes: Madrid y Cataluña.

El fraude fiscal es un tema oscuro y negativo pero, ¿por qué no?, también puede ser una buena oportunidad para poner en marcha líneas de negocio totalmente legales. No es cuestión de pensar mal. Nos referimos a la actividad, no solo lícita sino inclusive loable, de establecer los medios necesarios para luchar contra el fraude a través de dos frentes de lucha: la detección y la prevención.

Precisamente a esa actividad se dedica la empresa I2integrity (www.integrity.es), la cual ha hecho públicas las escandalosas cifras, anteriormente reseñadas, de fraude en nuestro país. Especializada tanto en la detección de fraudes económicos y situaciones de corrupción como en las metodologías para prevenirlos, entre sus clientes se encuentran desde entidades financieras y organismos públicos a grandes compañías privadas, aunque también PYMES.

Uno de los factores más desconocidos del ya de por sí opaco universo del fraude fiscal y la corrupción económica es que muchas veces tiene lugar en el seno de una empresa, no necesariamente grande, con una conducta intachable pero que, en un momento determinado, un grupo reducido de empleados, hasta puede que uno solo, comienza a actuar de forma ilícita. Este comportamiento torcido puede llegar a poner en peligro la solvencia económica y la reputación de la propia empresa y también afectar a terceros.

Combatir estas irregularidades conlleva, necesariamente, realizar acciones tanto dentro como fuera de las entidades. La parte externa está relacionada con las auditorías e informes, mientras que el control de las entrañas de las empresas hace necesaria la creación y utilización de diversas herramientas: desarrollo de software antifraude, formación específica a los empleados sobre prevención y detección de estas cuestiones, estrategias de investigación….

Los delincuentes económicos intentan siempre ir un paso por delante es sus actividades fuera de la ley, pero con imaginación y trabajo se les puede trabar el paso. Y en esta línea también pueden, y deben, empezar a trabajar los emprendedores con vocación para combatir el fraude fiscal y la corrupción. ¡Seguro que se lo agradeceremos todos!