Son muchas las pymes que se animan en esta época del año a obsequiar a sus empleados e incluso clientes, con las tradicionales cestas de navidad. Aunque siempre se agradecen, este detalle parece que se está empezando a quedar obsoleto. Como agencia online para pymes os damos algunas nuevas ideas:

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1. Bonos de juguete. Los que tienen niños seguro que conocen esa sensación de agobio cuando ven que el dinero que va a suponer la carta de los Reyes Magos supera al de la declaración de la renta.  Eso sin contar las interminables colas de los centros comerciales para conseguir el juguete que iluminará la cara de los más pequeños de la casa.

Por tanto, una opción puede ser ofrecer a nuestros clientes bonos por una cantidad de dinero para ser canjeado por juguetes. Y si queremos ser más espléndidos, ¿qué os parece abrir una web donde nuestros clientes elijan el regalo y mandárselo por correo?

2. Cena en fin de año. A pesar de que la mayoría de la gente se decanta por las cenas en casa, siempre hay algunas familias atrevidas que se van de cena a un hotel o restaurante de lujo. ¿Qué os parecería sustituir las cestas de navidad por una cena en alguno de estos lugares?

3. Cesta personalizada. No siempre que recibimos una carta consumimos todo lo que ésta contiene. Imaginemos la siguiente escena: Estamos en familia, abrimos la cesta y alguien dice: “¡Turrón duro! No me gusta… ¿es que no hay de chocolate?” ¿Os suena de algo? Bien, pues quizá la mejor opción es ofrecer la posibilidad de que sean ellos los que la personalicen. Igual prefieren un buen jamón de jabugo en vez tanto champán.

4. Descuentos en la compra de navidad. Que sí, que la cesta de navidad está muy bien pero ¿cuánto dinero nos podemos dejar en la compra de la cena de Nochebuena? Pensemos ya solo lo que nos puede costar el marisco… Otra idea que os proponemos es buscar un pacto con uno o dos grandes supermercados y ofrecer descuentos en la compra de determinados productos (aquellos que más se suelen consumir en estas fechas como mariscos, pescados, etc).

¿Qué os parece? ¿Os animáis a enviar a vuestros clientes una “cesta” diferente este año?

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