La crisis está contribuyendo a la aparición de nuevas formas de financiar start-ups y proyectos empresariales. Los business angels son inversores particulares, con amplios conocimientos en su sector, que deciden aportar capital a iniciativas con alto potencial de crecimiento. La nota más característica de este tipo de personas con capacidad de inversión es que, además, se implican en la gestión de las ideas que apoyan económicamente.

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Los business angels no se involucran directamente en el día a día de los proyectos, pero los apoyan con algún tipo de valor añadido (infraestructura, medios, contactos, conocimiento etc.). Otras de las características que los definen son:

  • Invierten su propio capital.
  • Su ayuda se destina a las etapas iniciales de los proyectos.
  • Las decisiones de inversión no coinciden, necesariamente, con los criterios o motivaciones financieras.
  • Suelen invertir en sitios cercanos a su lugar de residencia.
  • La desinversión es, por lo general, más lenta que en el caso de inversores de capital riesgo y su rentabilidad inferior.
  • Poseen una capacidad financiera que oscila entre los 50.000 y los 300.000 euros, aproximadamente.

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Aunque el término está muy en boga actualmente en países como España, el concepto no es nuevo. En los inicios de Silicon Valley, el entonces decano del departamento de ingeniería de la Universidad de Standford, Frederick Terman, prestó 500 dólares a dos de sus licenciados, Bill Hewlett y Dave Packard. Éstos pudieron comenzar su iniciativa, que más tarde se convertiría en una de las empresas referente en la industria electrónica, gracias a esa ayuda inicial y al apadrinamiento de Terman durante los primeros momentos de la aventura. Había nacido Hewlett Packard, una nueva manera de financiación y el precedente de los actuales business angels.

Dentro de Europa, Reino Unido, Francia y Alemania son los países en los que se concentra la mayor cantidad de inversiones realizadas gracias a business angels. En estas tres naciones se acumula el 80 por ciento de las redes y, sólo en Gran Bretaña, se calcula que actúan entre 20.000 y 40.000 “ángeles”. El nivel de España se equipara al de países como Italia o Portugal, por debajo de Estados Unidos y Francia.

En los tiempos que corren, contar con el apoyo económico y la experiencia de los business angels es una extraordinaria opción para muchos emprendedores de nuestro país. Hace falta promover la cultura de la financiación privada, para lograr situarnos entre los países punteros en Europa. No se trata de dinero que cae del cielo, pero se convierte en una estimable ayuda para los comienzos de cualquier iniciativa empresarial.

Imagen: Flickr-shingouki0220

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