¿Has oído hablar alguna vez de la procrastinación? No, no tiene nada que ver con la castración, por Dios, que no. La procrastinación es algo muy común, de todos los días, de todo el mundo y a todas horas. La procrastinación es el desagradable arte -hay quién seguramente lo habrá hecho así de sublime- de postergar lo complicado por atender tareas que son más agradables y sencillas de realizar.

Para que nos entendamos, hacer argollas en vez de hacer algo por buscar un socio financiero para nuestra pyme. La procrastinación se hace todavía más evidente en el caso de los emprendedores, en tanto que el apoyo de su organización puede ser limitado o nulo.

En las empresas grandes, se puede hacer una derivación en la ejecución de los proyectos, se puede delegar,  siempre hay gente que mueva ficha, si el que tiene que hacerlo no lo hace. En las empresas pequeñas, la cosa es más peliaguda. Si el jefe no se mueve, la montaña nunca vendrá a Mahoma y ese inmovilismo puede tener consecuencias realmente negativas.

La solución para evitar caer en la procrastrinación y en una rutina fatal es movilizarse. Sin embargo, también se puede atacar a la raíz del problema creando pautas positivas con las que alejarse de toda situación paralizante. Las he resumido en cuatro ‘recetas’:

  • Limita el enfoque. Muchas veces extendemos tanto nuestro nivel de autoexigencia para alcanzar metas tan amplias que cuando los reveses se suceden en varios frentes abiertos, al mismo tiempo, nos condenamos a la parálisis, a la procrastinación. Resumiendo, poco a poco, rápido o más rápido, pero controlando lo que se asume y por etapas.
  • Recompensas. Darse una recompensa por el trabajo bien hecho, la que sea, en un momento del desarrollo del plan de negocio de la pyme, puede ser una buena estrategia emocional para compensar el esfuerzo y mejorar el estado de nuestras emociones, de nuestra lucha. En plata, recargar las pilas cuando antes de que se agoten y nos dejen ‘tieso’.
  • Poner a trabajar al ojo público. Sentir que los demás, que el resto de mortales observan nuestro trabajo, que nos ponen nota, que nos siguen, es una manera de crear un feedback que puede transformarse en nuestro provecho, en una guía de trabajo en progresión ¿Cómo? Pues, por ejemplo, con los social media, ofreciendo nuestros avances en las redes sociales, a nuestros contactos del marketing online.
  • Lento pero seguro. No pierdas impulso. Más vale, como digo, lento y disfrutando de reojo con lo que vamos que va saliendo según nuestras expectativas iniciales, que rápido y con un descontrol que nos lleve a sumirnos en esa nefasta parálisis, que, de momentánea, pueda convertirse en algo más.. duradero.

Ahora lo más difícil, no procrastinarse y poner en práctica cada uno de los consejos vertidos en esta entrada de blog. Que el punto final al extremo de esta frase sea su punto y seguido y empieces por contarlo en los social media.